Cuidado
Me dijo un día mi papá:
- ¡Ten cuidado!
Y no le hice caso.
Como consecuencia, llevo cuarenta años de desgracias. Las primeras fueron las típicas infantiles: caídas y demás; después llegaron los desastres amorosos porque tampoco tuve el cuidado suficiente. Ahora mis equivocaciones son menos, tengo cuidado, piso con pies de plomo, me la cojo con papel de fumar y, cada día, me arrepiento de tener tanto cuidado.
Mi papá tenía razón -ahora lo comprendo-: no tenía que tener cuidado con las equivocaciones, sino tener cuidado con el propio cuidado. ¡Qué lástima que fuese un hombre de tan pocas palabras!
Referencias (TrackBacks)
URL de trackback de esta historia http://caboclo.blogalia.com//trackbacks/30419
Comentarios